viernes, 25 de septiembre de 2015

Limpieza cutánea con agua micelar.

Las aguas micelares han revolucionado en estos últimos años la forma de limpiar y desmaquillar el rostro. Son suspensiones acuosas de "mícelas" , unas partículas con una parte hidrófila que atrae el agua y una lipófila que atrae la grasa y por su estructura consiguen captar la suciedad sin dañar la piel.

El creador de las aguas micelares es Jean-Noël Thorel, farmacéutico y biólogo, además de fundador de Bioderma que las creó en un principio para la limpieza de la piel en las unidades de quemados de los hospitales. Es por ello que están específicamente desarrolladas para las pieles más sensibles y  limpian suavemente sin irritar.

Pueden usarse a diario, tantas veces como sea necesario porque no dañan ni son agresivas para la piel.

Su uso es muy cómodo y sencillo: impregnar un algodón o disco desmaquillante de solución micelar y aplicar en la piel dando pequeños toques, sin restregar. Para retirar el maquillaje resistente al agua, simplemente aplicar el disco desmaquillante sobre la zona, y dar pequeños toques dejando actuar al producto unos segundos, y retirar suavemente. No necesita aclarado.

Su beneficio principal es que limpian en profundidad, eliminando impurezas y maquillaje, de forma muy suave, sin irritar ni producir escozor. Además, en el caso de las soluciones micelares de Bioderma incorporan activos calmantes y tratantes que ayudan a dejar la piel fresca y confortable. 

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