martes, 26 de junio de 2012

El sol y nuestra piel

Estamos en verano y la piel se ve más expuesta a la radiación solar aunque no vayamos a la playa. El sol no es un enemigo, ayuda a producir vitamina D en el cuerpo que es  fundamental para mineralización ósea y previene las enfermedades óseas blandas como raquitismo, osteomalacia y osteoporosis y además se ha demostrado que la exposición a la luz solar mejora el humor y influye en procesos depresivos con notables mejorías.
Las radiaciones ultravioletas tienen sus inconvenientes y efectos nocivos sobre la piel. Por esta razón hay que protegerse de la radiación solar, especialmente de la radiación ultravioleta.
Los dos tipos de radiación ultravioleta que llegan a la Tierra son los UVA mayoritariamente (un 99%) y los UVB.Los UVA son los responsables del envejecimiento cutáneo, los UVB estimulan la producción de melanina, provocan eritema y aceleran el envejecimiento de la piel. Ambas radiaciones intervienen en el desarrollo de ciertos cánceres cutáneos.
  • La primera reacción de nuestra piel a los rayos solares es la producción de melanina, un pigmento que absorbe las radiaciones y crea una barrera protectora. 
  • Después se puede producir eritema (enrojecimiento y ampollas) e insolación. 
  • En algunos casos puede aparecer fotosensibilidad que es una reacción de sensibilidad extrema inducida por algunas sustancias vegetales, perfumes y algunos fármacos o debida a una enfermedad llamada porfiria. 
A largo plazo el exceso de exposición a los rayos solares y una protección insuficiente pueden provocar:
  • Fotodermatosis, según el Diccionario Médico es un conjunto de "accidentes cutáneos variados (eritema, prurigo, urticaria) producidos por una hipersensibilidad de la piel a la luz"  es conocida también como alergia al sol, la más frecuente se manifiesta con erupciones y prurito en escote y antebrazo.
  • Manchas solares oscuras que suelen aparecer en las zonas más expuestas como rostro y manos.
  • Envejecimiento cutáneo prematuro del rostro, cuello, nuca, dorso de la mano y antebrazos.
  • Riesgo de cáncer cutáneo.
Importante es la prevención: no exponerse al sol entre las 12:00 y las 16:00 horas de la tarde, usar protección solar con factor adecuado para su tipo de piel, repetir la aplicación de la protección frecuentemente, usar una cantidad adecuada de crema protectora, en caso de presencia de lunares o pecas observar su evolución y en caso de notar cambios de color o aspecto acudir al médico.

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